REFLEXIONES DE FIN DE SIGLO



EL FIN DEL MUNDO. . .

UN NEGOCIO EN DECADENCIA.

esucristo regresó al cielo pocas semanas después de su resurrección. Mientras él ascendía, aparecieron dos ángeles y dijeron: «Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo». Hechos 1:11. (Todas las citas de este artículo están tomadas de Reina Valera Revisada-1960)

Esta declaración realizada por los ángeles a los discípulos de Jesucristo, seguro que les hizo preguntarse: "¿Cuándo?". De hecho, ansiosos ante la expectativa, habían preguntado con anterioridad: «Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?» (Hechos 1:7) La misma pregunta se han hecho millones de cristianos desde ese tiempo hasta el presente.

El caso es que, unos días antes, Jesús les había dejado muy claro: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre». Mat. 24:36.

Incluso les había dado algunas advertencias de lo que iba a ocurrir:

‘Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores’. -Mateo 24:4-8.

Sin embargo, el anhelo y expectativa creó la especulación. Aquellos primeros cristianos deseaban que Jesús regresara rápidamente, o al menos durante sus vidas. Las generaciones que le siguieron mantuvieron este deseo, y especularon una y otra vez con la posibilidad de la inminencia de tal venida.

De hecho, los intentos para "descifrar" las "señales" que Jesús supuestamente mencionó en Mateo 24 o que se hallaban "encerradas" en el libro del Apocalipsis, se han sucedido prácticamente desde que estas se dieron y se escribieron. Entusiastas religiosos han creado elaborados esquemas de la "profecía" cumplida, y aún han fijado fechas de cuándo ocurrirá «el fin del mundo» basados en su interpretación de estas "señales".

A mediados del segundo siglo, un cristiano recién bautizado Montanus, dijo a sus seguidores que la Iglesia había entrado en los «últimos días» y que el fin del mundo era inminente. Montanus y sus seguidores captaron la imaginación popular, y sus ideas se extendieron a lo largo del mundo romano.

Gregorio I, papa de 590 a 604 E.C. dijo en una carta dirigida a cierto monarca: 'También deseamos que su Majestad sepa, según hemos aprendido de las palabras del Dios Todopoderoso en las Santas Escrituras, que el fin del mundo actual ya está cerca y que el perdurable Reino de los Santos se aproxima.'

Al acercarse el año 1000, en toda Europa se creó una psicosis colectiva. Basándose en las palabras de Apocalipsis sobre el milenio, esperaban que con la conclusión del siglo todo terminaría. Por casualidad, en aquellos años ocurrieron una serie de eventos que, confirmaban las señales apocalípticas del fin.

En el año 1033, al cumplirse un milenio exacto de la muerte de Cristo, cundió de nuevo el pavor entre los habitantes de la región francesa de Borgoña, pues se había predicho que el mundo se acabaría para entonces. Una insólita serie de tormentas devastadoras y una grave hambruna acrecentaron el temor de que algo terrible sucedería. Grandes multitudes se dedicaron a la penitencia. La actividad artístico cultural de los monasterios europeos se paralizó casi del todo, y nota curiosa, ¡según el libro Astrology and Prediction, de Eric Russell: "Durante la segunda mitad del siglo X, la fórmula: 'En vista de que se acerca el fin del mundo' era habitual en los testamentos!"

Martín Lutero predijo que el fin era inminente. Alguien afirmó que él dijo: 'En lo que a mí respecta, estoy seguro de que el día del Juicio está a la vuelta de la esquina.' Otro escritor dijo: "Lutero pudo anunciar la cercanía del cataclismo final estableciendo la correlación entre los acontecimientos históricos y las profecías bíblicas."

Respecto a uno de los primeros grupos bautistas se dice: 'Los anabaptistas de principio del siglo XVI creían que el Milenio empezaría en 1533.' Edwin Sandys (1519-1588), arzobispo de York y primado de Inglaterra dijo que: 'podemos estar seguros de que ésta venida del Señor está cerca.'

Este fatalismo apocalíptico, ha predominado en la conciencia de la humanidad, como una manera de soslayar la penuria, la impotencia y la futilidad a la que está sometida desde los albores. Muchos estudiosos de la Biblia consideran que, después de todo, Cristo dijo que volvería en una época de crisis, para rescatar a sus discípulos perseguidos y a sanar a un mundo herido, y que los períodos que hemos señalado, coincidían con las aparentes profecías que hacían pensar en la inminencia del fin. Así pues, sus expectativas parece que estaban siendo respaldadas por los acontecimientos sociales.

Han pasado casi dos mil años y el mundo está todavía en crisis. Y Jesús no ha vuelto todavía. En términos de guerra, terremotos, hambres, enfermedades, derramamiento de sangre y persecución, va a concluir el peor de los siglos. Muchos estudiosos de la actualidad han llegado a relacionar los hechos y acontecimientos que nos rodean, con la profecía bíblica para anunciar a los cuatro vientos de la proximidad del fin del mundo o "sistema de cosas".

Algunos han hecho predicciones espectaculares del fin del mundo para llamar la atención sobre sí. Otros están sinceramente convencidos de que sus proclamaciones son verdaderas, pero en su afán por transmitir su expectación anhelante, han manipulado y torcido el entendimiento de ciertas palabras recogidas en la Biblia o en libros religiosos, y han 'interpretado' dichas palabras, estableciendo la correlación entre los acontecimientos históricos y las profecías bíblicas, tal como hizo Lutero, para crear la expectativa e incentivar a los creyentes a un proceder o actividad que da la apariencia de cierta devoción piadosa.

Los testigos de Jehová llevan 125 años haciendo pronósticos de esta índole, incluso asociando los mismos a fechas, ‘generaciones’, acontecimientos mundiales, y inculcando un espíritu de urgencia que motive a sus simpatizantes y adeptos a una actividad urgente y sin descanso.

De hecho, dos hechos recientes muestran que siguen utilizando la "estrategia" de pastorcillo de la fábula, que para crear un poco de emoción, se puso a gritar: "¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!", sin haber lobo alguno.

  • 1º) En la hoja de Nuestro Ministerio del Reino de Septiembre de 2000, nuevamente, para hacerles ver a los adeptos la grave responsabilidad que recae en sus manos si no se conciencian en llevar las "buenas nuevas" a sus parientes, vecinos, compañeros de trabajo o escuela y conocidos no creyentes, y contestando a la pregunta ¿Por qué tanta urgencia?, afirman:

    «Jesús advirtió sobre una «gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo» (Mateo 24:21). Esta alcanzará su punto culminante en Armagedón (Rev. 16:16). Entre las multitudes que se enfrentarán a la aniquilación si no responden a las buenas nuevas están nuestros parientes, vecinos, compañeros de trabajo o escuela y conocidos no creyentes. Sin embargo, nos preocupamos por llegar a «toda clase de hombres» en imitación de Dios, que manifestó su amor por el mundo de la humanidad al dar a su Hijo, Jesucristo, como rescate por todos (Juan 3:16). Debemos afanarnos con celo a invitar a todas las personas a huir al lugar de refugio divino. Una participación plena en la predicación nos libra de cualquier culpa de sangre».

  • 2º) En el mes de Octubre de 2000, han comenzado la distribución de un tratado que denominan eufemísticamente Noticias del Reinoal que han titulado: «El Nuevo Milenio... ¿Qué nos deparará el futuro?», en el que vuelven a utilizar dicha "estrategia", aunque esta vez de manera más recatada.

    «Jehová Dios tiene ese derecho, y solo él sabe cómo resolver los problemas de la humanidad. Pero ¿CUÁNDO lo hará, y CÓMO? Existen muchas pruebas de que "los últimos días" están terminándose... [citan 2ªTim. 3:1-5, Mat. 24:3-14 y Lucas 21:10, 11 y añaden] ... Ambos pasajes relatan principalmente los acontecimientos que han ocurrido desde 1914, tales como guerras mundiales, plagas y una extendida escasez de alimentos.
    "Los últimos días" acabarán PRONTO.

  • El caso es, que siempre añaden un carácter melodramático e infame a su mensaje, pues presentan ante los ojos de sus adeptos a un Dios que puede ser injusto con los seres humanos por culpa de ellos. Es decir, Dios puede aniquilar a parientes, vecinos, compañeros de trabajo o escuela y conocidos no creyentes, independientemente de cómo sean como personas, independientemente de sus creencias, si no responden a las "buenas nuevas" que ellos exclusivamente proclaman, y si estos no se hacen testigos de Jehová [si no huyen "al lugar de refugio divino"]. Y ponen en manos de sus adeptos la responsabilidad de «afanarse con celo» en esta labor, pues de otro modo, Dios, no solo cometerá una injusticia aniquilando a todos aquellos a los que no se avisa, sino que además los aniquilará a ellos.

    Tales frases y tales ideas, que han sido incluidas en una consideración bíblica de la que se nutre una de sus reuniones, [‘alimento a su debido tiempo’] han indignado a muchas personas equilibradas y amorosas, y ha llevado a decir a un anterior testigo de Jehová: «El que se amenace con la ANIQUILACIÓN a quien no escuche a los testigos o a quien no predique sus creencias es sencillamente inmoral, sobre todo teniendo en cuenta que ningún hombre ni "cuerpo gobernante" de hombres pueden saber si Jesucristo ha decidido volver pronto o no. Tanto los testigos de Jehová como cualquier otro grupo que afirme ser "profeta de Dios", deberían reflexionar en si están realmente autorizados para alzarse como jueces de la humanidad, sin reconocer abiertamente que el único juez del mundo es Dios y que solo Él juzgará»

    Otro testigo de Jehová activo, ha razonado: «Cuando mi hijita me pregunta -«Papá, ¿cuándo viene mamá?»- si yo le digo -«viene pronto»- la niña espera que sea pronto, no que llegue la noche y no aparezca, y la mañana y siga sin aparecer... Bueno, que tengan buena campaña de prensa con las noticias de su reino. Yo no pienso dar ni uno».

    El caso es, que ésta llamada de atención a «parientes, vecinos, compañeros de trabajo o escuela y conocidos no creyentes», que siguen proclamando con tanto fervor y vehemencia, ha sufrido numerosas modificaciones y "revisiones" en los pasados 125 años, al no suceder lo que se predijo en su momento, por lo que una persona que estudie detenidamente el mensaje de "buenas nuevas" que los Testigos proclaman como "verdad", tendría grandes dificultades para reconocer y aceptar "intelectualmente" el «lugar de refugio divino» que ellos anuncian.

    Interpretando los hechos y acontecimientos de las últimas décadas del siglo XIX, los testigos de Jehová profetizaron el fin del mundo o «fin de sistema de cosas» para Octubre de 1914. Cuando no ocurrió, reinterpretaron la profecía bíblica, y alargaron dicho final para 1918 y después para 1925. Llegó la fecha sin suceder nada, por lo que comenzaron a enseñar que 1914 no era el final sino el principio del fin, y que Cristo sí vino en tal fecha pero invisiblemente. Posteriormente fueron alargando dicha fecha hasta llegar a 1975, momento en el que ellos afirmaban, el ser humano cumplía 6.000 años de existencia sobre la tierra. El cumpleaños lo celebraron con un nuevo fracaso, desilusión entre sus filas, y nueva "revisión" y reinterpretación de las Santas Escrituras, que consistía esta vez en recalcar que «la generación que contempló lo sucedido en 1914 vería el fin del sistema». Si este se retrasaba, la táctica estaba en alargar la mencionada generación y recortar los extremos, es decir, acercar el principio de la misma a la fecha de inicio lo máximo posible. Finalmente, en 1995 desecharon la interpretación y comenzaron la ardua tarea de reinterpretar la profecía, trasladando la mayoría de las cosas que afirman se cumplieron en 1914, al futuro inmediato. Los últimos coletazos los han dado en el Ministerio arriba señalado, y en el tratado que distribuyen.

    Y es que su obsesión por ver el fin tras todo acontecimiento de nuestros días, y su empeño por anunciarlo a los cuatro vientos, raya en la enfermedad.

    ¿Qué ocurre con la venida de Cristo? ¿Es inminente tal venida? ¿Hay alguna manera de saberlo? ¿Por qué las generaciones de todos los tiempos han creído en dicha inminencia, hasta el grado de regular su vida por tal creencia? ¿No será que esos «profetas», en su entusiasmo por ver el retorno de Jesús, interpretan mal la "señal" y han comenzado la cuenta atrás antes de que Dios esté listo? ¿O es porque cometen un error más fundamental aún? ¿Y qué sucede si Mateo 24 no está diseñado para darnos un calendario de acontecimientos y una serie de "señales" de la proximidad del fin, que se suponen deben ocurrir desde una fecha concreta, y en momentos y en formas específicas? Finalmente, ¿cómo han jugado los avispados con el candor y la sinceridad de muchos para hacer de tal venida un negocio?

    ¿Qué señal dio realmente Jesús?

    Curiosamente, cuando Jesús se separó de sus discípulos, uno de los últimos mensajes que les dejó fue: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra". (Hechos 1:7, 8)

    Así que nada de estar mirando al cielo esperando que regrese, nada de estar especulando o investigando sobre «los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad», nada de estar leyendo en los periódicos, buscando claves para descifrar nuestro tiempo, (práctica que tiene atrapados a millones de personas de muchos diferentes grupos religiosos, en la búsqueda de las malas noticias en los informativos de TV ó en los periódicos, con objeto de dar respaldo a las pruebas que garantizan la cercanía del fin).

    ¡Al contrario! Los discípulos actuales de Jesús tienen la responsabilidad de vivir su cristianismo de manera responsable, siendo «testigos» de él, de la salvación que este les ha traído, del amor de Dios manifestado en él, y de la esperanza de una vida mejor, presente y futura, apegándose al cobijo de Dios. Nada de quejarse, «Mi señor tarda en venir», pues el discípulo de Jesús no anda entretenido mirando el reloj, sino en servir a los demás de sus «dones», como un «siervo fiel y prudente». (Mateo 24:45-48)

    Entonces, ¿para qué mencionó Jesús las guerras, las hambres, los terremotos, las pestes, las persecuciones, los falsos profetas y el aumento de la maldad? ¿Debían entenderse todos estos acontecimientos como señales claras que identificarían su regreso y el fin de la edad? ¿O, por el contrario, estaba en realidad Jesús advirtiendo a sus discípulos que no se dejasen confundir por esos acontecimientos?.

    En el libro La Señal de los Últimos Días ¿Cuándo? de Carl Olof Jonson, se hacen las esclarecedoras declaraciones:

    Con frecuencia, varios comentaristas cuidadosos y discernidores de la Biblia han señalado que Jesús en ninguna parte identifica estos acontecimientos como la "señal" de su venida, sino que más bien parece advertir a sus discípulos que no sacasen esa conclusión cuando ocurriesen los desastres o catástrofes que él mencionó. Desde el mismo comienzo de su respuesta, su advertencia fue: "No os equivoquéis. No os aterroricéis. Estas cosas tienen que suceder, pero todavía no es el fin". También señalan al hecho de que la palabra griega que en Mateo 24:3 se traduce "señal", to semeíon, está en singular, lo cual difícilmente permite la posibilidad de que se refiera a varios acontecimientos distintos.

    También señalan que Jesús no describe realmente su regreso hasta los versículos 27 al 31, después de predecir la destrucción de Jerusalén. Sólo entonces comienza a hablar de la señal de su venida, de "la señal del Hijo del Hombre" (versículo 30), y nuevamente en singular, como en el versículo 3.
    ..........................
    Sin embargo, las palabras introductorias de Jesús deberían entenderse evidentemente como advertencias en contra de sacar falsas conclusiones. "Vigilad que nadie os engañe … no os alarméis". Habría guerras, hambres, pestes, terremotos y otras aflicciones. Sus seguidores se enfrentarían a odio y persecución en el futuro, y no solamente una vez, sino muchas veces. Ellos tendrían que soportar estas cosas hasta el mismo momento del fin. Antes de eso el evangelio del Reino sería predicado en todas las naciones de la tierra. Sólo entonces vendría el fin (Mateo 24:4-14). Después de dar esa vista general del futuro, Jesús comienza a responder las preguntas de sus discípulos: la pregunta acerca de la destrucción del templo (versículos 15 al 22), y la pregunta acerca de su regreso y del fin de la edad (versículos 27 en adelante).

    En el libro Testigos de Jehová... La Especulación del Futuro, de José Martín Pérez, se llega a la misma conclusión:

    Efectivamente, cuando examinamos los relatos y discursos recogidos en Hechos de los Apóstoles y las cartas de Pablo u otros, no vemos que estos mencionaran las guerras, los terremotos, las hambres las pestes, etc. como ‘señal’ que les mantenía en expectativa de algo. ¿No resulta muy extraño dicho silencio? Pero, si tenemos en cuenta todo el contexto y los pasajes paralelos de los otros dos evangelios, parece más bien que lo que Cristo quiere es que sus seguidores no se dejen impresionar por dichos acontecimientos, porque no significan que después de ellos ha de venir enseguida el fin del sistema, o siglo, o mundo. Eso se desprende de las mismas palabras de Cristo (v. 6); ‘porque estas cosas tienen que suceder, mas todavía no es el fin’ por el que vosotros preguntáis.

    Por consiguientes, las guerras, hambres, pestes, terremotos, etc., que aquí se enumeran, y que son anuncios proféticos frecuentes en los libros del Antiguo Testamento o Escrituras Hebreas, no son sucesos que han de interpretarse como señales del próximo fin del mundo o del templo, sino más bien indicios o ejemplos de los muchos males y calamidades que han de venir sobre los hombres durante toda la historia de la humanidad hasta el fin de los tiempos.

    Por otra parte, el contexto lógico antecedente y el que le sigue parece probar lo mismo. Efectivamente, si Cristo quisiera decir que las calamidades aquí enumeradas eran las señales del fin del mundo, nada nuevo enseñaba a los discípulos, que así opinaban según sus ideas sobre el particular. Lo que Cristo inculca es que no se dejen impresionar por semejantes acontecimientos, como si fueran las señales inminentes del fin del mundo. Implícitamente, por lo tanto, les dice que tales señales son señales de normalidad.

    ¿Por qué no revisan pues, sus doctrinas, sobre lo que verdaderamente quiso decir Jesús? ¿Por qué no aceptan como mínimo, la posibilidad de una interpretación diferente? ¿Por qué siguen obsesionados en crear expectativas sobre la inminencia del fin, con claves inconexas, que solo hunden en la tristeza a millones de personas cuando la fecha especulativa falla? ¿Será que llevan un segundo objetivo al mantener un «espíritu de urgencia» en sus adeptos?

    Un negocio en decadencia

    Evidentemente las creencias son libres y deben circular en libertad. Cualquier grupo religioso tiene derecho de creer lo que desee, aunque para una gran mayoría tal creencia resulte ridícula, carente de espiritualidad o inútil. La creencia en la inminencia del «fin del mundo» es una creencia válida que se ha convertido en un instrumento de consuelo para muchos, pero que al tiempo tienen un doble filo: los grupos religiosos minoritarios han utilizado esta fascinante enseñanza para captar adeptos, y moverlos a una determinada actividad.

    Invariablemente ha tenido que ver con la "utilización" del creyente, como vendedor o distribuidor de libros, revistas y folletos, que de rebote ha repercutido en una aumento en los ingresos económicos del grupo, en sus bienes, y en el número de nuevos adeptos. Esto ha llevado a que el grupo se haya convertido en una gran empresa, que se rige principalmente por principios comerciales.

    Es decir, el «fin del mundo» ha resultado ser un "negocio" lucrativo para muchos de estos grupos, que sin apenas escrúpulos, han movido a sus simpatizantes a actividades desenfrenadas, sacrificios innecesarios y en algunos casos, sufrimientos, que han repercutido económicamente en beneficio del grupo.

    *** Permanezca "sin mancha del mundo" ***
    10 ¿Qué hay, pues, de una carrera mundana? Pues bien, puesto que este mundo pasará durante nuestros días, ¿sería razonable hacer planes para una vida dedicada al adelanto seglar? (Mateo 24:34.) ¡De ninguna manera! Y seguramente este punto de vista afectaría nuestra actitud respecto a la educación mundana, ¿no es cierto? Aunque es necesario recibir una educación básica, en las instituciones de enseñanza superior es casi imposible evitar que la reinante ola del modo de pensar mundano arrastre a uno. w84 1/10 17

    Digo sin escrúpulos, pues el colectivo de dirigentes que "instrumentalizan" al adepto, mientras este se deja la piel en captar simpatizantes y en vender, por lo general, actúan como si no se creyeran lo que predican. Mientras desaniman a sus miembros a estudiar carreras, invertir en este mundo, ellos planean proyectos de años, en edificar, comprar, vender. Durante los últimos años han comprado manzanas enteras, edificios y hoteles que después han remodelado para ensanchar la sede central. Inauguraciones recientes de un Centro Educativo en Patterson son un claro símbolo del uso de sus recursos. ¿Se imagina alguien a Jesucristo inaugurando dicho centro, o centralizando su labor de discipulado en grandes y lujosos edificios de apartamentos?

    Por ejemplo: los testigos de Jehová llevan muchos años diciendo de la proximidad del fin, de su inminencia, con frases como «está a las puertas», está «muy cerca», va a venir «pronto» (el tratado que distribuyen es buena seña). Hablan del «fin cercano», de la «parte final de los día», etc. En sus publicaciones, la expresión «muy cerca» aplicada a la proximidad del fin, se distribuye generosamente. Hace 50 años, el fin estaba «muy cerca», hace 30 lo mismo, y hace unos meses, también.

    Como muestra un botón. En 1970 dijeron: «Usted examinará evidencia que demuestra que el fin de este sistema inicuo está muy cerca». (La Atalaya del 1 de marzo de 1970, pág. 136). En 1997 siguen diciendo: «Tanto la luz de la profecía bíblica, cada vez más clara, como la anarquía de este mundo agonizante, indican sin lugar a dudas que el fin del sistema de Satanás está muy, muy cerca». (La Atalaya del 1 de enero de 1997, pág. 11).

    Su razonar es el siguiente:

    "Pero la visita que hacen los testigos de Jehová es una visita de tipo diferente. Saben, por supuesto, que usted puede estar ocupado, o que hasta tenga temor. Pero se sienten impelidos a visitarlo debido a un peligro en el horizonte que posiblemente por estar usted demasiado ocupado no haya reconocido. (Vea Lucas 21:34-36.) Los testigos de Jehová verdaderamente lo visitan por amor y consideración a usted. Creen que la vida de usted está en peligro." (Vea La Atalaya del 1 de octubre de 1972, pág. 596).

    Y lo ilustran:

    "En caso de que alguien se estuviera ahogando, seguramente haríamos cuanto pudiéramos por salvarlo. Del mismo modo, los siervos de Jehová anhelamos utilizar nuestras aptitudes para dar testimonio en toda oportunidad." (La Atalaya del 15 de septiembre de 1996, pág. 19).

    Y es que para ellos, el tiempo que queda es reducido, está ‘acortado’. Muy pronto, Dios va a destruir este sistema de cosas y lo va a sustituir por otro. Hace 50, hace 30, hace 10 años, siempre han repetido con intensidad lo mismo: 'que viene el lobo', 'que viene el lobo'.

    Leyendo una de sus muchas advertencias, es como si hubiéramos leído todas la que han publicado en el pasado siglo:

    "El fin vendrá en nuestros días, y todas las pruebas indican que en realidad está muy cerca. Por eso, día tras día nuestro proceder en la vida debe reflejar dicha convicción. Además, el hecho de que estemos tan adentrados en los días finales de este sistema debe hacer que estemos resueltos a hacer todo lo posible en la obra excelente y muy urgente de declarar las buenas nuevas como testigos de Jehová limpios y celosos." (La Atalaya del 15 de noviembre de 1984, pág. 22).

    ¿Qué ocurre con esto? Pues crean el "caldo de cultivo" adecuado para planificar una carga o responsabilidad moral sobre sus miembros, y exigir determinado comportamiento, o una mayor involucración en la actividad que les sirve a ellos para «negociar» los "intereses del reino".

    Sin embargo, ellos mismos actúan como si ese fin no fuera a venir. Es más, como si no lo creyeran.

    CÓMO CONTRIBUYEN ALGUNOS

    A LA OBRA DE PREDICAR EL REINO

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    CONTRIBUCIONES PARA LA OBRA MUNDIAL: Muchas personas apartan cierta suma o se hacen un presupuesto que les permita depositar una cantidad de dinero en las cajas de contribuciones con el rótulo "Contribuciones para la obra mundial de la Sociedad (Mateo 24:14)". Las congregaciones envían ese dinero todos los meses a la sede mundial, ubicada en Brooklyn (Nueva York), o a la sucursal de su país.

    REGALOS: Se pueden enviar donaciones voluntarias de dinero directamente a Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, 25 Columbia Heights, Brooklyn, New York 11201-2483, o a la sucursal de la Sociedad que atiende su país. También pueden donarse joyas u otros objetos de valor. Estas contribuciones deben ir acompañadas de una carta breve que indique que es un regalo incondicional.

    DONACIONES CONDICIONALES: Cualquier persona puede dar dinero a la Sociedad Watch Tower para que se guarde en depósito hasta su muerte disponiendo que, en caso de necesitarlo, le sea devuelto.

    SEGUROS: Se puede nombrar beneficiaria a la Sociedad Watch Tower de una póliza de seguro de vida o de un plan de pensión o jubilación. En tal caso, debe informarse a la Sociedad.

    CUENTAS BANCARIAS: A la Sociedad Watch Tower se le pueden dejar en fideicomiso o pagaderos en caso de muerte cuentas bancarias, certificados de depósito o cuentas personales de jubilación, según los requisitos bancarios del país. En tal caso, debe informarse a la Sociedad.

    ACCIONES Y BONOS: Se pueden donar acciones y bonos a la Sociedad Watch Tower, ya sea regalándolos o con la condición de que el donante siga recibiendo los ingresos.

    BIENES INMUEBLES: Pueden donarse a la Sociedad Watch Tower bienes inmuebles vendibles, ya sea como donación incondicional o manteniéndolos el donante como propiedad vitalicia con el derecho de habitarla mientras viva. Hay que ponerse en comunicación con la Sociedad antes de incluirla en cualquier escritura de bienes inmuebles.

    TESTAMENTOS Y FIDEICOMISOS: Pueden legarse propiedades o dinero a la Sociedad Watch Tower mediante un testamento legal. También puede nombrarse beneficiaria a la Sociedad de un acuerdo fideicomisario. Los fideicomisos que tienen de beneficiaria a una entidad religiosa pueden proporcionar ciertas ventajas fiscales. Debe enviarse a la Sociedad una copia del testamento o del fideicomiso.

    DONACIÓN PLANIFICADA: La Sociedad ha preparado un folleto en inglés titulado Planned Giving (Donación planificada). Los residentes en Estados Unidos que estén pensando en hacer una donación especial a la Sociedad ahora o dejar un legado a su muerte encontrarán de mucha utilidad esta información, especialmente si desean conseguir algún objetivo familiar o planificación patrimonial valiéndose de los beneficios tributarios para reducir al mínimo el costo de la donación o legado.

    En más de una ocasión han hablado de los «recursos de las naciones» en sus proyectos. ¡Y bien que los acaparan y los utilizan!

    Una visita a la Central de los Testigos de Jehová en Brooklyn o a algunas de las sucursales en más de cien países, es suficiente para saber de qué estamos hablando. Un repaso a su sistema de solicitar contribuciones voluntarias, principalmente a sus miembros, con discursos continuos, con artículos constantes, con experiencias de niños que sensibilizan a los mayores, (vea un ejemplo en La Atalaya del 1 de noviembre de 2000, pág. 29), nos pueden dar una idea de lo que decimos.

    Por ejemplo el cuadro que anexamos a este artículo, con ligeras variaciones, se repite todos los años desde 1992 en su revista La Atalaya. En él se recuerda la responsabilidad y privilegio de contribuir a la Sociedad Watch Tower, y las diversas formas de hacerlo. Contribuir a la Sociedad Watch Tower es como si contribuyéramos a Jehová. Él se complace en dichas contribuciones y nos recompensará ricamente. ¡Qué felices estaremos todos cuando, ya en el nuevo mundo de justicia, reflexionemos sobre el pasado y digamos: ‘Hicimos cuanto estaba en nuestra mano en la obra final de recolección’! ¾ dicen con énfasis. Y esto se repite año tras año, con fuertes y vigorosas exhortaciones.

    ¡Gracias a Dios el «negocio del fin del mundo» está en decadencia! Los testigos de Jehová, al igual que otros grupos religiosos, ya no asustan tanto con sus tenebrosos pronósticos del futuro. La cultura religiosa sigue siendo el talón de Aquiles de nuestra sociedad, empero la cultura del ser humano en general aumenta y también la economía de muchos países mejora. Los medios de comunicación informan con prontitud de lo que sucede a nuestro alrededor, y la gran mayoría de los seres humanos tienen acceso a ellos para estar informados. Esto lleva a que se cuestionen con rapidez las pretensiones "salvadoras" de algunos "iluminados" que van por la vida repartiendo la vida eterna en porciones.

    No es extraño que los informes que nos llegan de la mayoría de las sectas sean desfavorables a ellas. Los testigos de Jehová disminuyen en países más adelantados, y progresan en los menos desarrollados, al igual que otros grupos minoritarios religiosos. ¿Han tocado techo? No sabemos. Lo que sí podemos constatar es que baja su asistencia a las reuniones, baja su número de precursores en países tan emblemáticos como EE.UU, Japón, etc, baja su distribución de revistas y libros, bajan sus contribuciones y recursos. . . No es extraño que pronto se vean forzados a cerrar algunos Salones del Reino o algunas sucursales.

    Todavía hay mucho que andar en la defensa de las libertades personales. La religión es un terreno en el que todavía campan a sus anchas desaprensivos, iluminados, gurus y tocados por la mano divina, que en el nombre de Dios y para Dios, captan a inocentes y sinceras personas, en un afán de «salvarlas» de la aniquilación mundial que "pronto" sobrevendrá sobre la tierra. Lo curioso es que para recibir esa «salvación», siempre hay que aceptar la mediación de ellos, su posición privilegiada, su «sacerdocio».

    Oramos para que más y más personas abran los ojos al único camino, verdad y vida que el Padre se complace en colocar como nuestro único mediador: nuestro Señor Jesucristo, a Él sea el honor y la honra por siempre.

    © José Martín Pérez

    Fue miembro de los Testigos de Jehová durante 22 años (1974-1996) ocupando el cargo de "anciano".